Un café diferente ,

… un jueves cuatro de noviembre.

Ese día tenía ganas de una café diferente. Así que tomé mi mochila, mi cámara, mi perro y tan sólo me dispuse a caminar.

El buen Marley, bien portadito,esperándome mientras yo elegía unas conchas bien calientitas

La primera parada, fue en una panadería que descubrí hace un par de meses, en uno de aquellos días en que me decidí a caminar por una callecita diferente. El pan está rico y la gente que te atiende es muy amable.

Me iba a comer una concha “en el camino” y la otra guardarla para el café, pero estaban tan calientitas, recién saliditas que no me pude resistir y me las comí mientras me senté afuera de una casa con el solecito pegándome en la cara. El Marley por un lado y mientras por allá un par de señoras barrían orgullosamente sus banquetas.

Un | café de olla |

Aquí llegué por mi cafecito. En este bonito rincón colorido creado por una comunidad huichol en el centro de la ciudad de Tepic. Era una maña fresca y yo parecía ser la primera clienta. Me sirvieron un cafecito de olla en una linda taza de barro pintada a mano. Entonces, tan solo me senté con el Marley en estas sillas de colores, a ver el río y disfrutar cada sorbo. A ver cómo es que el viento mece los bonitos Mandalas y listones que cuelgan. Sólo me dispuse a disfrutar lo que tenía enfrente en ese momento y contemplar cómo es que se ve la mañana desde aquí en un día como hoy…

Flor | favorita | del momento

De regreso a casa, , nos detuvimos a contemplar el montón de ipomoneas cordatriloba que adornan toda la colonia por aquí y por allá…

Durante otras temporadas tuve flores que marcaron su presencia en mis memorias. Entre invierno primavera lo fue la Argemona Mexicana, seguida de la Wedelia acapulcensis var hispida. Luego vino mi amor por las cannas y la Emilia fosbergii, y bueno, muchas otras más. Todas me han acompañaron de una manera especial. Y lo siguen haciendo. Sin embargo, la Ipomoea cordatotriloba es la favorita del momento. Aquella que busca mi mirada en cada caminata sobe las calles y las banquetas. Sobre las casas, el monte o a las afueras de una iglesia. Allí están. Una solita o todas juntas me provocan felicidad 🙂 .

Al regreso, puse otra cafetera y arreglé mi jardín. Con un poco de música y la presencia de los perros me bastó para seguir disfrutando de la mañana de este cuatro de noviembre .

Gracias vida, y gracia a ti por leer . 🙂

Abrazos cálidos hasta donde estés!

Car,

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